Separarte o divorciarte en paz, sí es posible.
Te ayudamos a que tu separación, tu divorcio o cualquier conflicto familiar se resuelva con diálogo y pensando en lo que de verdad importa.
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Los conflictos forman parte de toda familia
En las familias se afrontan situaciones difíciles. Si no se resuelven bien, generan malestar y acaban en conflicto. Pero imaginar una familia sin conflictos no es posible ni deseable: bien gestionados, nos permiten crecer y encontrar mejores maneras de relacionarnos.
Uno de los objetivos de la mediación es facilitar la comunicación creando un espacio neutro, lejos de las situaciones cotidianas donde el conflicto estalla. Un espacio donde recuperar la confianza y decidir de forma constructiva, sin que nadie se sienta coaccionado.
Aunque solemos asociar la mediación familiar a la ruptura de pareja, sirve para cualquier conflicto dentro de la familia: entre padres e hijos, entre hermanos o en el cuidado de personas mayores.
Mediación en la ruptura de pareja
Es un proceso en el que dos personas resuelven sus conflictos con la ayuda de un mediador neutral e imparcial. El mediador canaliza el diálogo, analiza las necesidades de cada uno y ayuda a minimizar las diferencias y maximizar los puntos en común, para que seáis vosotros quienes creéis las alternativas y lleguéis al acuerdo. Las decisiones son siempre vuestras.
Nadie conoce mejor a vuestra familia que vosotros. Por eso las soluciones serán las que propongáis y consensuéis. Y nadie mejor que vosotros, como padre y madre, para decidir lo que necesitan vuestros hijos.
Un detalle importante
El mediador no influye en las decisiones ni propone alternativas: posibilita que se restablezca la comunicación entre ambas partes.
Por qué la mediación funciona en un divorcio o separación
Menos tiempo y menos coste
Evita la vía judicial y reduce el tiempo de resolución y los gastos.
Menos carga emocional
Disminuye el desgaste de los conflictos sin resolver, sobre todo si hay hijos.
Se recupera la comunicación
Y con ella, un acuerdo satisfactorio para ambos.
Compromisos que se cumplen
Los pactos se toman de común acuerdo; no los impone un juez.
¿Cómo es una mediación familiar?
Primera sesión
Explicamos el proceso y el papel del mediador. Si hace falta, hacemos una sesión exploratoria para conocer los puntos de desacuerdo.
Trabajo conjunto
Una vez establecidas las reglas del proceso, tratamos lo que más os preocupa: custodia, responsabilidades parentales, reparto de bienes…
Asesoramiento legal
Los temas son privados y personales, pero recomendamos consultar las dudas legales con vuestros abogados. Su presencia no es imprescindible; si las partes lo acuerdan, pueden asistir a la sesión informativa y a la exploratoria.
Acta de acuerdo
Al terminar se levanta el acta del acuerdo, que se homologa ante el juzgado tras la redacción del documento legal por los abogados de ambas partes. La homologación le da plena validez jurídica y evita el juicio contencioso.
Lo que casi todos preguntan
¿Tenemos que estar de acuerdo en todo para empezar?
No. Se media precisamente porque hay desacuerdos.
¿Puede ser un acuerdo parcial?
Sí. Podéis acordar unos temas (por ejemplo, los hijos) y dejar otros para después.
¿Es válido el acuerdo?
Sí, una vez homologado judicialmente o elevado a escritura pública, según el caso.
¿Y si solo viene uno de los dos?
Podemos enviar la invitación formal a la otra parte. Nadie está obligado a participar.